sábado 21 de noviembre de 2009

UN RETO ROTO





















BORING HOME

viernes 20 de noviembre de 2009

Lo que pasó con Reinaldo Escobar, y el glaucoma de Elaine Díaz








Lo que pasó con Reinaldo Escobar, y lo que dice que vio Elaine Díaz














Según la inquieta y siempre combativa bloguera y profesora de Periodismo (!) Elaine Díaz, Reinaldo Escobar iba corriendo calle G hacia abajo. Ella dice que lo vio con sus propios ojos (el glaucoma que padece no la afecta para ver estas cosas). A Elaine vaya dedicada, pues, esta foto de Javier Galeano (AP) donde aparecen también otros fornidos “maratonistas”.









PD: El reporte de Rui Ferreira para El Mundo:

Según supo ELMUNDO.es, al llegar al local Escobar dijo a un par de corresponsales extranjeros que su presencia obedecía a una “voluntad de diálogo”.
No fue suficiente. De inmediato fue rodeado de una muchedumbre, que a los gritos de “esta calle es de Fidel” y pin-pon fuera, abajo la gusanera” y “se ve, se siente, Raúl está presente”, lo fueron empujando hacia un rincón de la esquina, rincón de la avenida, donde usualmente se efectúan concentraciones políticas de la juventud comunista.
Aparentemente, Escobar fue rescatado de la multitud, por agentes de seguridad, que lo sacaran del lugar.
Ha sido imposible hablar con Sánchez, para saber de la suerte de su esposo. Las líneas telefónicas parecen estar saturadas.

viernes 13 de noviembre de 2009

UN COMICS NO TAN COMEDIA NI COMEDIDO













































































































OTRO DÍA DE NOVIEMBRE
Orlando Luis Pardo Lazo

Hacer el amor después de hacer la muerte.

La ciudad es el mal. En la ciudad se concentra la lujuria criminal del poder. Y contra ese daño en la biografía de cada ciudadano no hay salvación.

Estás solo. Tú y tu cuerpo, en ese orden antigramático. La ciudad allá afuera es como una mole monstruosa, llena de hombres que quieren borrarte no de un plumazo, sino de un puñetazo. La ciudad comienza donde termina tu cuerpo. La Habana es como una cárcel de consonantes mudas al aire preso de la ciudad.

¿Es posible hacer el amor después de hacer la muerte?

Tecleo como un paralítico. Recuerdo a un Stephen Hawking de más ingenio que genio. Me duele el cuello con apenas fijar la vista en la pantalla. Tortura de teclear. La huella urbana de la arquitectura revolucionaria incluye, a partir de esta columna vertebral, también a este dolor. A esta duda de si estoy o no dañado en mi biología incivil: en mi cuerpo o cadáver exquisito que ha perdido las ganas de hacer el amor.

Un día de noviembre, como en un filme casi desheredado por su director Humberto Solás. Una película en blanco y negro que el ICAIC censuró durante uno o dos quinquenios en gris y gris. Monocromía de la censura. Un día de noviembre. Y que después ha resultado ser una joya de la tristeza cubana en los tiempos joviales de la revolución. Un día de noviembre. Un hombre recuerda que clínicamente puede morir. Pero se empeña en revivir cada cuerpo dentro de su cabeza (que le duele tanto como a mí ahora) y, para colmo, se enamora de otra Lucía y le hace democráticamente el amor, aunque la escena sería podada por los tijeretazos pacatos de un pervertido censor. Un día de noviembre. 1972 es hoy.

Otro domingo de noviembre. El cielo de La Habana se colorea de un gris amable y, por primera vez desde el pugilato que puso en anoxia mi mente, pensamos en la imposibilidad de hacer el amor. Hipoxiabana nuestra que estás en celo...

No se puede amar humillado.

No se puede amar con la libertad en silla de ruedas: ¿sobrevive el deseo a la enfermedad (a la esclerosis lateral amiotrófica, por ejemplo, o a un simple estrallón de kárate descarado)?

No se puede amar desde la venganza.

¿Es posible amar después de amagar la muerte?

¿Cuándo recupero a mi cuerpo? ¿Cuándo lo retiro de este cementerio?

Las imágenes se suceden. Veo la calle tomada. Entumida, y no es por la llovizna de otoño. Like tears in the rain. Como lágrimas en las ruinas. Veo al hombre de bogotín y camisa de cuadros que me entrevistó hace nueve meses bajo el nombre de Ariel, duende juguetón de Shakespeare o pesadilla utópica de José Enrique Rodó. Veo gritos. Veo cuerpos en cinética cínica. Veo frenazos y la manía intimidante del teléfono móvil (SMS del Servicio Militar). Veo pancartas. Veo la soledad insondable de un parque de la calle Paseo, las luces mortecinas anunciando el calambre muscular. Veo rostros amigos de cartón. Todo corre ralentizado. Cláxones con scratch. Años de atrezo. La verdad no habita en nosotros, los subciudadanos de esta urbe o ubre reseca excepto de represión. Presión en el pecho. Latidos de látigo en la sien. Cielos encapotados de hollín rubicundo y rabioso. Abajo también sobran los capotes. Lluvia de utilería. Marchas. Marcas. Dan grima tantos hombres de gris. Veo fotogramas en blanco y negro. ¿Cuándo se corporiza mi recuperación? ¿Cuándo termina este filme fantasma y cuándo comienza nuestra vida irreal? Las imágenes suceden.

Cuba, mátame. Cuba, mentirosa de mierda. Cuba, cubo cabrón de mártires: ideologizada por unos e idealizada por mí. Cuba, tu madre. Cuba, te amo. Cuba, no te mueras en mí. Cuba, no mutiles a los mejores. Cuba, no mutes en matarife. Cuba, no te mates sin mí. Cuba, cadáver o cuerpo o corpiño exquisito que me has quitado las ganas de hacer en noviembre el amor.

Y al revés: ¿será posible hacer la muerte después de hacer el amor?

http://orlandoluispardolazo.blogspot.com/2009/11/hawkinabana.html

domingo 8 de noviembre de 2009

La destrucción del muro


La destrucción del muro
Berlín no fue Jericó. El Muro no cayó por sí solo. Su destrucción fue deliberada y laboriosa. Los alemanes del Este acabaron con él a martillazos. Sin fusiles ya no era posible el comunismo
GUY SORMAN*
¿Caída del Muro? Sin embargo, el 9 de noviembre de 1989, el Muro de Berlín «no cayó»: lo destruyeron. ¿Cómo se ha generalizado la expresión «caída del Muro»? ¡Como si se hubiera desplomado solo! La destrucción fue deliberada y laboriosa: los alemanes del Este, protagonistas y no meros espectadores de esta «caída», sólo disponían de herramientas rudimentarias: acabaron con la muralla de hormigón a martillazos.
Yo estuve allí; fui testigo de que, nada más atravesar el Muro, los alemanes del Este liberados se precipitaban a los supermercados del Oeste y volvían a sus casas cargados con lo que no se encontraba en el Este, especialmente pañales para bebés y plátanos. Como escribió Bertold Brecht en su Ópera de cuatro cuartos, «La revolución está bien; pero primero hay que comer».
Así pues, Berlín no fue Jericó: la destrucción del Muro no fue instantánea, lo cual también podría hacer creíble la expresión «caída del Muro». Del mismo modo, no quedó claro de repente que Alemania del Este hubiera desaparecido, ni que Europa se hubiera reunificado, ni que la Unión Soviética hubiera desaparecido del mapa o que la ideología comunista estuviera fuera de juego. La desintegración de la dictadura soviética avanzó lentamente y sólo llegó a buen término gracias al talento visionario de Helmut Kohl en Alemania, de George Bush en Estados Unidos y de Boris Yeltsin en Rusia: gracias a ellos, que supieron aprovechar la ocasión, Europa acabó reunificada y la URSS desapareció.
¿Un nuevo socialismo de rostro humano?

En 1989, este fin de la historia comunista no obedecía a ninguna necesidad. En el bando soviético, en Europa del Este y entre algunos dirigentes occidentales como François Mitterrand, se esperaba que la destrucción del Muro abriera la vía a un nuevo socialismo de rostro humano: sin el Muro, ¿no podría el comunismo convertirse en legítimo y democrático? En diciembre de 1989, un mes después de la destrucción del Muro, François Mitterrand hizo una visita oficial a Alemania del Este y declaró: «Todavía nos queda mucho por hacer juntos». Alemania, muy a pesar de Mitterrand, no se reunificó hasta 1990.
Lejos de anunciar de repente la victoria del capitalismo liberal, la destrucción del Muro se interpretó y se esperó, en su momento y en la izquierda, como la inauguración de una Tercera Vía, ni capitalista, ni comunista. Recordemos que Gorbachov se ilusionó con este mito de la sustitución hasta que Boris Yeltsin, que era demócrata, le puso fin en 1991. En Polonia, los miembros del aparato comunista intentaron también reconvertirse a una Tercera Vía: parte de la Iglesia Católica polaca y checa y los protestantes alemanes se sumaron a ella antes de que Juan Pablo II, sin entusiasmo pero lúcido, admitiera que sólo la economía de mercado podía sacar a Europa del Este de la pobreza.
Así pues, hicieron falta dos años de controversias intelectuales, maniobras diplomáticas y reconversiones precipitadas para enterrar a la vez, bajo las ruinas del Muro, al comunismo duro, al comunismo de rostro humano y a la Unión Soviética. Al final de estos dos años de dudas, los pueblos directamente afectados y sus dirigentes admitieron que nunca había existido más que un solo comunismo, el comunismo real. Y que no podía existir otro que fuera ideal y diferente de su experiencia histórica.
Este cambio del régimen había comenzado en la primavera de 1989, en Letonia, cuando Gorbachov ordenó a sus tropas que no lucharan contra los independentistas de Riga
Sin fusiles no hay comunismo
La destrucción del Muro y el posterior debate revelaron por fin, sin lugar a dudas y por fuera de combate, la verdadera naturaleza del comunismo. No, no era una ideología alternativa a la democracia liberal; no era otra vía hacia el desarrollo económico; no era otra forma de democracia popular en contraste con la democracia burguesa. El comunismo había sido siempre una ocupación por las armas: sin fusiles, no hay comunismo. Nadie acepta, salvo si es miembro del aparato, vivir en un régimen comunista, a menos que se le obligue.
Esto lo demuestra el hecho de que la destrucción del Muro sólo fuera posible porque la policía del Este no disparó. No se abstuvo de hacerlo por humanismo, sino porque Gorbachov había decidido que la policía y el ejército no dispararían más contra el pueblo. Este cambio del régimen había comenzado en la primavera de 1989, en Letonia, cuando Gorbachov ordenó a sus tropas que no lucharan contra los independentistas de Riga. ¿Actuó así Gorbachov porque era pacifista, humanista o débil? Es más probable que no hubiera comprendido los fundamentos de su propio poder. Al contrario que Yeltsin y que los «duros» de su Partido, Gorbachov vivía con la ilusión de un comunismo humano, legítimo y eficaz.
«Derribe este Muro»
Pero, a favor de Gorbachov y de muchos otros, hay que recordar que la Historia sólo adquiere sentido después de los acontecimientos. La destrucción del Muro y la caída del comunismo soviético, que en la actualidad parecen inevitables, en realidad eran imprevisibles, no obedecían a una necesidad histórica. Prueba de ello es que, naturalmente, nadie lo había previsto y que los que se aventuraban a profetizar lo interpretaban al revés: en junio de 1989, el Presidente de Alemania del Este, ratificado inmediatamente por el líder socialdemócrata de Alemania Occidental, Gerhard Schroeder, declaraba que el Muro estaría allí cien años. Sin duda, para preverlo exactamente, hacía falta una inspiración casi mística de algunos estadistas como Ronald Reagan, quien, en Berlín, en 1987, se atrevió a decir «derribe este Muro», dirigiéndose a Gorbachov. Reagan estaba convencido de que si no lo escuchaba el Partido Comunista Soviético, lo escucharía la Providencia.
La profecía es un género aleatorio, pero ello no impide que los hechos, desde hace veinte años, hayan dado la razón a la hipótesis de Francis Fukuyama, en el momento de la destrucción del Muro, sobre el Fin de la Historia. No escribió que ya no habría Historia en absoluto, sino que ésta se definiría en función de un único modelo de referencia: el capitalismo democrático.
Desde hace veinte años, éste es efectivamente el caso: de buen o mal grado, tanto en tiempos de crecimiento como en tiempos de crisis, la reflexión política, la ciencia económica y las decisiones democráticas actúan todas, en todas partes, dentro del paradigma exclusivo del capitalismo democrático. Que algunos pretendan huir de él, y que algunos quizás lleguen a inventar ideologías de sustitución, entra dentro de lo normal: Fukuyama vaticinó que la búsqueda de lo absoluto, por poco razonable que fuera, no cedería nunca ante el principio de realidad. Actualmente, en Alemania, en el resto de Europa del Este y en Rusia, hay una «intelligentsia» descontenta con el capitalismo liberal que no es que añore el Muro, sino que le da vueltas a la búsqueda insaciable de una sociedad más perfecta sin él.
La añoranza del Muro afecta también, de manera no expresa, a los nostálgicos de una Europa esencialmente francogermana que, antes de 1989, aparecía ante sus dirigentes como una alternativa a la potencia estadounidense, una tercera fuerza entre la URSS y Estados Unidos
Una extensa zona de libre comercio
La añoranza del Muro afecta también, de manera no expresa, a los nostálgicos de una Europa esencialmente francogermana que, antes de 1989, aparecía ante sus dirigentes como una alternativa a la potencia estadounidense, una tercera fuerza entre la URSS y Estados Unidos. Pero la reunificación de toda Europa, generada necesariamente por la destrucción del Muro, acabaría también con esa Europa. La nueva Europa resulta ser mucho más liberal en cuanto a la economía y más favorable a Estados Unidos de lo que lo fue nunca el dúo francogermano. Lejos de convertirse en la nueva tercera potencia con la que soñaban De Gaulle y Mitterrand, la Unión Europea se convirtió en una extensa zona de libre comercio, y en una configuración cultural de identidad difusa que se parece más a lo que fue el Imperio otomano que a una tercera fuerza neutralista. Puede que la destrucción del Muro haya hecho perder fuerza y coherencia a la vieja Europa; pero ha conseguido que avance en la paz y en la prosperidad común. Los europeos, en su conjunto, han salido ganando.
Demuestra cierta necedad del Este y del Oeste el que hayan esperado a la destrucción del Muro para llegar a la conclusión de que la ideología comunista nunca fue otra cosa que un maquillaje de la ocupación militar. Esta verdadera naturaleza del comunismo habría debido imponerse como evidencia universal, no con la destrucción del Muro, sino desde que se levantó, en agosto de 1961. Porque la Historia está sembrada de muros, cercas y murallas, cuyo único objeto ha sido siempre prohibir a los bárbaros la entrada en la Civilización. Nunca se había visto un Muro para impedir que salieran.
Por añadidura, el Muro de Berlín debía prohibir que se abandonase una sociedad presuntamente ideal por un capitalismo supuestamente odioso. Su objetivo era tan incongruente como los argumentos para justificarlo: los dirigentes comunistas decían en 1961, apoderándose del vocabulario de la profilaxis, que era para proteger la pureza comunista de las «miasmas» capitalistas. Después de 1961, ¿cómo se pudo creer en Occidente que, sin el Ejército Rojo, el comunismo pudiera llegar a ser alguna vez una alternativa al capitalismo? Esta ilusión sólo engañaba a la izquierda: en los años sesenta, Raymond Aron, filósofo liberal aunque pesimista por temperamento, preveía una «convergencia» entre los sistemas económicos comunista y liberal.
En 1990, en Gdansk, Lech Walesa, entonces líder del sindicato Solidaridad, me aseguraba en una conversación que nunca había conocido a un solo comunista polaco: «¡Oportunistas sí, miembros del aparato también, pero comunistas nunca!».
Ahora se acepta en Occidente comparar la quimera comunista con una especie de fe religiosa que lo hacía impermeable a la realidad. Es cierto. Pero eso sería subestimar la eficacia de la propaganda soviética, la complicidad política e intelectual, y el papel de la corrupción financiera en este amor excesivo de la intelligentzia europea de izquierdas por la URSS. Sería subestimar también que la pasión por la URSS era indisociable de la otra pasión, negativa ésta, que infecta permanentemente a la «intelligentsia» europea: el anti-americanismo.
Los chinos, los norcoreanos, los cubanos o los vietnamitas no son libres
¿Quizá el comunismo sólo ha existido en la imaginación, los deseos y el esteticismo de los que no vivían en un régimen comunista? El comunismo como ilusión idílica, pero en Occidente, no en el Este. En 1990, en Gdansk, Lech Walesa, entonces líder del sindicato Solidaridad, me aseguraba en una conversación que nunca había conocido a un solo comunista polaco: «¡Oportunistas sí, miembros del aparato también, pero comunistas nunca!». La observación irónica y profunda de Walesa era válida para el conjunto del mundo soviético, igual que es aplicable todavía a los pueblos aislados de China y Corea del Norte.
Recordemos que no se han derribado todos los muros. Los chinos, los norcoreanos, los cubanos o los vietnamitas no son libres todavía para salir cuando quieran de su paraíso comunista. Esos muros ya no son de hormigón: el control de las fronteras o la censura de Internet son alternativas más sofisticadas que el primitivo Muro de Berlín. Pero el principio es el mismo: el aislamiento sigue siendo indisociable de cualquier régimen comunista, mientras que ningún país capitalista se ha aislado nunca.
Se me puede objetar que hay un muro que separa Israel de Cisjordania y otro que divide a México y Estados Unidos. Se puede y se debe lamentar su existencia, pero su función es de seguridad, no ideológica: el Muro de Berlín y los que todavía se le parecen son los únicos que están solamente para representar una ideología. Así pues, la elección definitiva para la humanidad es la siguiente: vivir en el «infierno» capitalista pero con derecho a salir, o en el «paraíso» comunista con la obligación de quedarse. Dante no se había imaginado esa Comedia.
*Guy Sorman es escritor y politólogo

viernes 6 de noviembre de 2009

Cuban blogger says she is briefly detained (AP)




































Cuban blogger says she is briefly detained

By ANDREA RODRIGUEZ (AP) – 19 minutes ago

HAVANA — A Cuban blogger who has gained international attention for her searing commentary about life on the communist island said she was briefly detained Friday and warned by state security agents about her opposition activity.



Yoani Sanchez, who runs a blog called "Generation Y" and whose writings have appeared in several international publications and Web sites, told The Associated Press that two state agents in civilian clothes stopped her in Havana's Vedado neighborhood as she and several friends made their way to a protest march in central Havana.

The agents ordered her and one of her friends to get into their car and pulled her hair and kicked her when she initially refused, Sanchez said.
"It was very violent," she said.

















Once in the car, Sanchez said, the agents told her she had gone too far with her writings, which vividly tells of problems of a country where the government controls nearly all aspects of life. Sanchez said that after issuing their warning, the agents let her and her friend go.
The Cuban government had no immediate comment, and it was impossible to independently verify Sanchez's charges. Many Cuban opposition leaders say they are harassed from time to time by the state, particularly if they try to attend or plan street demonstrations.

The Cuban Commission on Human Rights and National Reconciliation says there are more than 200 political prisoners in Cuba, a number that has dropped sharply since Fidel Castro ceded power to his brother Raul in 2006. The government does not recognize the legitimacy of the opposition, saying they are paid mercenaries of Washington.

Earlier this year, Time magazine named Sanchez one of the world's 100 most influential people. In October, the government denied her permission to travel to New York to receive a top journalism prize, the second time this year she has been refused permission to leave the island.
While her blog gets about 1 million hits a month, Sanchez enjoys more of a following off the island than on it. Internet access to the blog is often blocked in Cuba and Sanchez blames the government, which has refused to comment.

The communist government severely limits freedom of speech and assembly and controls all newspapers, radio and television stations.

Associated Press Writer Paul Haven contributed to this report.














KNUCK KNUCK KNUCKIN’ ON MY NUCA
Orlando Luis Pardo Lazo

Miro mi nuca.

No ha sido nada.

Un cinturón de petequias por la demasiada fuerza de un efebo oficial y acaso por mi mala coagulación.

Miro mi nuca en un jpg.

Según se interprete, es insultante o interesante de contar.

En el principio no fue el Verbum, sino la Barbariem.

Violencia extra-verbal a pulso.

Caminar en El Vedado será a partir de hoy una experiencia extrema.

La Avenida de los Presidentes remitirá ahora a una prisión post-principesca.

En segundos, Yoani y yo estábamos de brazos torcidos dentro de un auto importado desde nuestra Madrastra Patria: China.

Mi cabeza contra la alfombra del carro y Yoani casi de patas arriba.

No pude verla, la identifiqué porque no se callaba ni maniatada.

En segundos, la oí gritar con la vehemencia del ser más libre del planeta.

Tenía una rodilla de macho cubano clavada en el pecho y todavía los increpaba.

En segundos, de esa energía chupé fuerzas para sostener un poco mi voz.

Me dijeron que le dijera a Yoani que se callara.

Esa frase, pronunciada por tres desconocidos a nombre del Estado Cubano, resume toda la escenografía obsoleta y obscena de este país:

Díganle a Yoani que se calle.

Díganle a Yoani que se calle.

Díganle a Yoani que se calle.

En segundos, nos depositaron despóticamente en una esquina que confundí con el patio interior de un barracón.

Yo estaba mareado.

Sentí asco, tuve ganas de vomitar.

No podía mover el cuello.

Abracé a Yoani (antes nunca lo había hecho).

Empezó a sollozar.

La mujer más grande de Cuba parecía una niñita de cero años.

Porque Yoani es eso: el futuro de Cuba cristalizado sobre un esqueleto frágil e irrefrenable.

La besé en la cabeza. Su pelo tironeado con odio olía a la libertad.

Una.

Dos.

Diez.

Incontables veces besé su cabeza sin edad.

Pero nunca le dije que se callara.

Pero nunca le dije que se callara.

Pero nunca le dije que se callara.

domingo 1 de noviembre de 2009

Las Mentiras de La Chivata Rosa Miriam Elizalde





Protestas públicas en La Habana y revuelo en la red por 
la restricción de un debate sobre Internet


FERNANDO GARCÍA | La Habana. Corresponsal | 30/10/2009 | Actualizada a las 18:25h | Internacional


"Entrada libre" se leía como siempre en la invitación al debate del último jueves del mes organizado por la revista Temas. Pero esta vez la invitación resultó falsa en ese importante punto. Las autoridades cubanas, a través del Instituto de Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC) como responsable del local utilizado en el coloquio, restringieron el acceso de público y prensa a la discusión sobre "Internet y la Cultura" convocada por esa publicación en un céntrico local de La Habana.


Unos quince blogueros y representantes de pequeños grupos disidentes se quedaron en la calle, mientras que una cantidad similar de periodistas y espectadores hubieron de esperar entre veinte minutos y una hora -cuando el debate ya había empezado- para poder entrar. Entre los que tuvieron que aguardar había tres diplomáticos europeos y hasta dos periodistas del canal internacional de la televisión pública cubana, Cubavisión. Dentro sobraba el espacio. Y nada hacía temer un problema de orden público.

El incidente resulta especialmente significativo teniendo en cuenta la importancia que los responsables de Temas dieron siempre al carácter abierto de su espacio de discusiones: uno de los más libres y avanzados de la isla.

Las limitaciones en la entrada, que en el caso de La Vanguardia se tradujeron en una hora de espera, se convirtieron en el gran tema del propio debate. La conocida y multipremiada bloguera Yoani Sánchez, quien entró disfrazada con una peluca rubia y a quien pese a todo dieron la palabra tras pedirla ella con su nombre y apellido, denunció la "censura" y el "filtro ideológico" aplicados en la reunión del jueves de la misma forma, a su juicio, que se aplican cada día en el uso de Internet en Cuba. Un tamiz por el que no pudieron pasar, según destacó, ni su marido, Reinaldo Escobar, ni su compañera Claudia Cadelo, dos de los blogueros que se quedaron fuera.

El escritor isleño conocido como Yoss también se quejó, dentro, de las restricciones en el acceso al coloquio. Dijo que tanto los que no pudieron entrar como los propios organizadores "creyeron que este debate era libre sin darse cuenta de que cualquier comentario sobre Internet, sobre la difusión de ideas y exposición de puntos de vista es tremendamente conflictivo" en Cuba. "Pero no por conflictivo –añadió- van a lograr que nos callemos".

No faltaron intervenciones en defensa de las posiciones del Gobierno respecto a Internet, las cuales suelen poner el acento en las dificultades y estrecheces de conectividad debidas al embargo de Estados Unidos. 

La editora de la oficialista web Cubadebate, Rosa Miriam Elizalde, consideró que existe una "gran manipulación" exterior en torno a la censura de Internet en la isla. Y acusó a los grandes grupos de comunicación de promover las acusaciones según ella injustas que se lanzan contra Cuba en el ciberespacio.

La controversia se trasladó a la red inmediatamente, a través de varios foros. Las críticas a los responsables de las restricciones no dejaban de crecer.


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jueves 29 de octubre de 2009

Ahora mismo en el Fresa y Chocolate

























Claudia Cadelo Octavo Cerco



















Un grupo de personas entre las que me cuento no pueden acceder al debate sobre Internet que se realiza desde las cuatro de la tarde en la Sala Fresa y Chocolate, organizado por la revista Temas. Al principio éramos unos 10 –algunos bloggers independientes y otros que no conozco- ahora se acumulan contra la reja unas 30 personas.








El ICAIC se reserva el derecho de admisión según informan los custodios. Aquí les dejo unas fotos, veré si después puedo subir más información.


El debate existe, pero de la puerta del Fresa y Chocolate para afuera…no obstante, tendrán sorpresas.




lunes 26 de octubre de 2009

Hermana de Fidel y Raúl Castro revela que colaboró con la CIA















Juanita rehusó conspirar contra la vida de Fidel y Raúl Castro


Juanita Castro fue reclutada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en 1961 a través de su amiga Virginia Leitao da Cunha, esposa del embajador de Brasil en La Habana, pero rehusó conspirar en acciones contra la vida de sus hermanos Fidel y Raúl Castro.


WCANCIO@ELNUEVOHERALD.COM


Según revela Juanita en su libro de memoriasFidel y Raúl, mis hermanos. La historia secreta, que salió al mercado este lunes, Virginia Leitao da Cunha la citó en la residencia de los embajadores brasileños, ubicada en la exclusiva zona de El Laguito, en La Habana, para proponerle que colaborara con “unos amigos que conocen de tu labor [contraria al régimen] y que quieren ayudarte”.

El encuentro entre las dos mujeres se produjo poco después de la fallida invasión de Bahía de Cochinos, ocurrida en abril de 1961, y en breve Juanita comenzaría a operar dentro de Cuba como la agente Donna. Por casi tres años se dedicó a proteger en su casa a opositores de la revolución que lideraban sus hermanos.

"La persona que me estaba llevando con ellos era (...) no sólo amiga mía, ¡sino quien había sido fiel seguidora de Fidel! Una mujer valiente y justa, que conocía profundamente la situación de Cuba", afirma Juanita, de 76 años, en el libro, convertido desde este lunes en suceso editorial en varias capitales latinoamericanas.



El volumen, de 432 páginas, fue escrito en colaboración con la periodista mexicana María Antonieta Collins y publicado simultáneamente por la editorial Santillana en Estados Unidos, España, México y Colombia.

Vasco y Virginia Leitao da Cuhna habían sido particularmente solidarios con los revolucionarios que lucharon contra la dictadura de Fulgencio Batista (1952-1958), pero con el paso del tiempo se decepcionaron con el rumbo del proceso liderado por Fidel Castro. La embajada brasileña brindó asilo en esos años a decenas de perseguidos políticos y logró de sacarlos del país.

Para ese entonces los Leitao da Cuhna habían sido designados por el presidente izquierdista Joao Goulart (1961-1964) para encabezar la embajada brasileña en la Unión Soviética. Vasco sería desginado años después como canciller. El matrimonio vivió en Nueva York en los años 70.

No es la primera vez que se habla de la participación de Juanita, de 76 años, en actividades de la CIA, sólo que ahora la confirmación trasciende de su propia voz.

El 4 de julio de 1964, semanas después de su llegada al exilio, el diario The Times-Picayune, de Nueva Orleans, publicó un despacho de la agencia Associated Press, donde se sugiere su colaboración con la CIA. "Juanita Castro informó a la CIA; entregó datos durante cuatro años en Cuba", según la información.

En 1975, el ex agente Phillip Agee calificó a Juanita de agente de propaganda'' al servicio la CIA en su libro Inside the Company (Dentro de la Compañía).

Y en 2005, Ted Shackley, uno de los principales oficiales de la CIA sobre el tema Cuba, escribió en su libro Spymaster, My Life in the CIA que la agencia de espionaje estuvo en contacto con Juanita a través de Virginia Leitao de Cunha.

De acuerdo con el relato de Juanita, Virginia le propuso que viajara a México con el pretexto de ver a su hermana Enma Castro, para sostener el contacto con el oficial de reclutamiento. Enma, actualmente de 74 años, reside en la capital mexicana desde los años 50, y nunca estuvo enterada de los verdaderos motivos del viaje de su hermana.

Juanita y Virginia viajaron por vías separadas ala Ciudad de México y se encontraron con el oficial de la CIA en una suite del entonces recién inaugurado Hotel Camino Real, el 24 de junio de 1961.

El oficial era uno de los expertos de la CIA para el caso de Cuba y se presentó como Enrique, pero su verdadero nombre era Tony Sforza, pieza clave de la Operación Mangosta, un ambicioso proyecto de sabotajes económicos e incursiones armadas contra el régimen castrista que la CIA puso en práctica tras el fiasco de Bahía de Cochinos. Sforza había estado infiltrado en Cuba haciéndose pasar como jugador de casinos, con el nombre falso de Frank Stevens.

Juanita aceptó trabajar para la CIA bajo la condición de no participar en ninguna actividad violenta contra sus hermanos u otro funcionario del régimen, y no quiso aceptar retribución monetaria por su colaboración.

"¿Tuve remordimientos por traicionar a Fidel al aceptar reunirme con sus enemigos?", se cuestiona Juanita en sus memorias. "No, por una sencilla razón: yo no lo traicioné a él. El fue quien me traicionó a mí. El nos traicionó a los miles que sufrimos y peleamos por la revolución que nos ofrecía, la que era generosa y justa y que traería paz y democracia para Cuba".

Su primera misión se produjo una semana después, transportando desde México latas en conserva donde iban documentos, mensajes y dinero para los hombres de la CIA y otros conspiradores anticastristas dentro de Cuba. Juanita viajó también con un manual de descodificación de mensajes cifrados que recibiría a través de un radio de onda corta.

El nombre asignado por la CIA fue el de Donna y para los mensajes en clave Juanita escogió dos melodías: el vals Fascinación, del compositor F.D. Marchetti, y la obertura de Madame Butterfly, de Puccini. Si se transmitía la primera, era señal de que habría un mensaje, mientras que la segunda indicaba que no.

A su regreso a La Habana y por orientación de la CIA, Juanita escogió como sus colaboradoras a las hermanas Hilda, alias "Puchi", y Carmita Morgade, amigas de la familia y estudiantes universitarias. Las Morgade habían sido responsables por el traslado encubierto y la conservación oculta en una casa del central Stewart, cerca de la ciudad de Ciego de Avila, de los manuscritos de La historia de absolverá, el alegato que Fidel Castro pronunció en el jucio por el asalto al Cuartel Moncada en 1953.

Las tres mujeres, según el libro, contribuían a la protección de personas perseguidas en la casa de huéspedes que era propiedad de Juanita en la Calle J número 406, en la barriada habanera de El Vedado.

En una ocasión, cuenta Juanita, tuvieron que trasladarse en su automóvil a la provincia de Matanzas para recoger un mensaje colocado en un señalamiento vial en plena carretera, descifrarlo y luego entregarlo en un sitio cercano. Después de cumplir la misión las mujeres decidieron ir a Varadero, pero se les rompió el carro y comenzaron a pedir un aventón a los choferes que pasaban.

"¡Cuál sería nuestra sorpresa al ver que el primer auto que se detiene para ayudarnos, en realidad era toda una comitiva!'', recuerda Juanita.

Era el propio Fidel Castro que se dirigía también a Varadero y recogió a las mujeres. Sus hombres se encargaron de remolcar y reparar el automóvil de Juanita.

El libro también refiere que antes de las Crisis de los Misiles, desatada en octubre de 1962, Juanita pasó información a la CIA sobre la existencia de cohetes soviéticos esparcidos en territorio cubano.

En septiembre de 1962, durante una visita realizada a México, Juanita es interrogada por su amiga brasileña y enlace de la CIA, Virginia Leitao da Cunha, sobre los rumores de la instalación de armas nucleares soviéticas en la isla.

"No es un secreto", le responde Juanita, "que por lo menos en Sagua la Grande, Guanajay [ sur de La Habana] y San Cristóbal [Pinar del Río] algo están haciendo".

En el relato, le informa que el Hospital Naval de La Habana se había convertido en "un centro hospitalario para rusos".

Tras producirse la muerte de su madre, Lina Ruz, en agosto de 1963, Juanita se sintió desprotegida ante la vigilancia de sus hermanos en momentos en que arreciaban sus actividades contrarrevolucionarias.

La decisión de la CIA de sacarla de Cuba sobrevino poco después en una carta enviada por Virginia y coincidió con el recrudecimiento del control de la inteligencia castrista sobre sus acciones.

Según el relato, Raúl Castro vino a verla a su casa con un abultado expediente del G-2 respecto a sus acciones contrarrevolucionarias. No se especifica si en la información contenida habían referencias a sus contactos con agentes de la CIA.

"Esto es una locura. Yo prefiero cerrar los ojos y no leer esto y creer que tú lo que eres es una muchacha medio loquita, con la boca suelta y nada más. De otra forma, si las cosas que dicen de ti fueran verdad, nuestra actitud sería diferente", le reprocha Raúl a Juanita en el libro. "Está de más decirte cómo está Fidel contigo".

Es entonces cuando Juanita aprovecha para decirle a Raúl que se irá a descansar un tiempo a México junto a su hermana Enma, y le pide su mediación para conseguir el permiso de salida del país.

A lo largo del libro, Raúl es presentado como una suerte de escudo protector de Juanita frente a sus conflictos con Fidel Castro.

Raúl accedió y se despidió de ella con un beso y un abrazo. Juanita abandonó Cuba definitivamente el 19 de junio de 1964.



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miércoles 21 de octubre de 2009

Juventud Rebelde y la información secuestrada












Contra los demonios 
de la información secuestrada
José Alejandro Rodríguez
pepe@juventudrebelde.cu
16 de Octubre del 2009 20:19:38 CDT





Voy a soñar, una vez más. Voy a imaginarme que nunca lo he meditado hasta el cansancio. Voy a creerme que vengo a estrenar un enfoque inusitado. Voy a convencerme de que vale la pena seguir bregando por esa preterida criatura llamada información, cautiva entre silencios y controles desmedidos.

La misión del periodista es informar; claro que también opinar, recrear la realidad, describir, narrar… pero antes que todo informar. Porque para desplegar todos los géneros, formas y discursos del periodismo, primero hay que estar informado… e informar.

La información es un deber del periodista y es un derecho del ciudadano, de ese sujeto histórico que ha sostenido esta Revolución, y que nunca como hoy necesita conocer el terreno que pisa y abona, en medio de múltiples complejidades. Nunca como hoy ese Liborio requiere definir y redefinir las coordenadas en que transita su vida. Nunca como hoy urge de la información para poder interactuar con la sociedad y participar en ella, como un sujeto activo, y no como un “pichón” –frase muy en boga por estos días- que espera le suministren su dosis exacta de la información desde arriba.

El problema, -y lo estamos viviendo en Juventud Rebelde- es que la información no escapa a la excesiva centralización de nuestra economía y de la sociedad en general, algo que para nada tiene que ser un fatídico componente genético del socialismo, como algunos creen; más bien lo entorpece en sus potencialidades democráticas. Bien arriba se decide muchas veces qué decir e informar, qué no decir de los grandes temas de la sociedad, aún cuando la terca vida transcurra allá abajo, con sus complejidades.

A estas alturas, da tristeza constatarlo, una ministra puede permitirse rechazar una solicitud de una periodista y cercenar el derecho a más información, asumiendo que ya fue a la Mesa Redonda a desempacarlo todo. O más bien todo lo que se quiere decir. La hiperbolización de la Mesa Redonda como el escenario de la información suprema, es un atentado a la necesaria versatilidad y variedad que distingue al buen periodismo. Esa «mesaredondización» es un aporte redondo a la burocratización del periodismo, con el debido respeto para los colegas de ese espacio, que no son los responsables del fenómeno.
Alguien –juro que no imagino quién es ese alguien- puede decidir que determinadas medidas en el escenario socioeconómico se pongan en práctica, sin una estrategia informacional dirigida hacia el sujeto histórico que las asumirá. Ejemplos sobran de cambios que se han registrado sin la necesaria información en nuestros medios: del proceso de solicitud y entrega de tierras en usufructo, algo que supuestamente dinamizará nuestra agricultura, hubo un instante, dos, tres… ha habido ¿o habrá todavía?, en que no se podía hablar ni apenas mencionar. Se me dijo en esta redacción que venía de arriba.

No se reflejó en los medios el rico proceso de debate promovido por Raúl hace dos años, expresión cimera de nuestra democracia socialista. Tampoco se puede hoy mencionar este último, en el cual militantes del Partido y revolucionarios más allá del carnet, debaten los problemas que aquejan a sus colectivos.
Se convoca a la prensa para que acompañe gregariamente la promoción de la Resolución sobre el pago por resultados del Ministerio del Trabajo y Seguridad Social. Este redactor se emociona con acariciar un rescate de la Ley de Distribución Socialista, que tanto se nos ha alejado: Entrevista al viceministro del MTSS, crea expectativas con aquello de que los que trabajen más y mejor podrán ganar y vivir mejor.

Al final, la aplicación de la Resolución aborta, los burócratas se resisten a complicarse en las normas y las formas de pago móviles. Es más fácil el igualitarismo, lo que te toca. Y nadie explica por qué el pago por rendimiento está obstaculizado en Cuba.

Un reportero, por indicación de sus directivos, acude al Ministerio de Economía y Planificación para que, ante la avalancha de rumores sobre la desaparición de los comedores obreros en la prensa extranjera, con sus enfoques cismáticos y tendenciosos en ciertos casos, ese ministerio confirme si es verdad, y lo fundamente, y si no es verdad lo rebata. El ministro delega en la viceministra, la viceministra le dice al reportero que debe consultarlo con el ministro...Ahí empieza el peloteo, hasta que la viceministra le confiesa al periodista que hay una experiencia en estudio, pero no se desea informar de eso «por ahora». A la semana, aparece en Granma un trabajo al respecto, y el reportero se siente engañado. ¿Será el concepto de la «mesaredondización» o la «granmatitis»? ¿Será que en Granma adquiere majestad suprema la información?

Ejemplos sobrarían, de cuántos funcionarios se abrogan el derecho a decidir qué se puede informar, después de mirar hacia arriba para recibir la extremaunción de la noticia ya muerta. Casi nadie se atreve a informar a la prensa y desplegar relaciones horizontales sin la venia de sus superiores. Y muchas veces la genuflexa cadena transita por varios niveles e instancias…hasta que la noticia ya está sepultada por la propia vida.

Es cierto que la información es un arma de doble filo, porque revela las luces, pero también los hoyos oscuros de la realidad. Pero la información es un bien público, y no podemos sustituirla por la oportuna información permitida, por la información virtual, por la información-propaganda o la información conveniente, la información con pinzas, o como quiera llamársele. La información es información.

En todo caso la información, con todos sus matices, con sus claroscuros, siempre nos hará más eficaces y revolucionarios, más concientes del momento histórico; más preclaros para discernir lo posible de lo imposible, y más participativos; porque todo –incluida la información- no se puede cocinar desde cenáculos. El cubano necesita mirar hacia el futuro, saber qué sucede, y no andar a tientas y a ciegas, a merced del mendrugo de información. El cubano necesita participar activamente, proponer y ser tenido en cuenta, sopesar entre el bien y el mal, para fortalecer su Revolución.

Claro que no hablaré de las culpas de los periodistas, unos más osados, otros más cansados y conformistas. En la medida en que persista este modelo de política informativa restrictivo y controlador, se fomentarán más los desencantos e hibernaciones entre nuestros profesionales.

Y sin información, sin participación del sujeto histórico, es imposible cimentar concientemente un socialismo más pleno y democrático.

Después de todo esto, no vamos a cortarnos las venas de la profesión. El periodista revolucionario tiene que seguir batallando aquí y allá. Si se te cierran las puertas, esa puede ser la noticia. Una alternativa ante la cerrazón es enfocar los fenómenos desde otras fuentes no tan institucionales y tan arriba, desde el pueblo que es el principal sostén de esta Revolución. Y hacerlo con compromiso y seriedad.

Juventud Rebelde ha ganado buen trecho y prestigio en esta pelea cubana contra los demonios de la información secuestrada. ¿Vamos a retroceder? Ese es el desafío mayor para la nueva dirección de este periódico que aún no se sabe, pero que, en definitiva somos todos.